Sinónimos:
Harada, Síndrome de Uveomeningitis, Síndrome
de Uveoencefalitis, Síndrome de
Descripción en lenguaje coloquial:
El síndrome de Vogt Koyanagi Harada, es una enfermedad rara que
afecta órganos naturalmente pigmentados. Se cree que los melanocitos son la
célula diana de una posible lesión autoinmune.
Afecta en especial a los
ojos, siendo una de las causas más observadas de uveítis (inflamación de la
úvea, cara posterior pigmentada del iris) autoinmune no infecciosa con
desprendimiento de retina secundario, pudiendo llegar hasta la ceguera. Se
caracteriza por una uveitis granulomatosa anterior precoz y bilateral con iritis
(inflamación del iris) y en ocasiones desprendimiento de retina, glaucoma agudo
secundario y catarata y una epiteliopatía cicatricial difusa de los polos
posteriores.
Descrita por primera vez en Extremo Oriente, alrededor del
año 940 A.C. por un médico árabe describió una enfermedad caracterizada por
inflamación ocular y poliosis. En el año 1906 Vogt y en 1929 Koyanagi,
describieron una enfermedad caracterizada por iridociclitis (inflamación del
iris del ojo) bilateral, uveítis (inflamación de la úvea del ojo) y
meningoencefalitis (inflamación simultánea del encéfalo y las meninges) asociada
a vitíligo (ausencia de la pigmentación normal en áreas de la piel), alopecia
(caída general o parcial del cabello o del vello corporal) y sordera. En 1926,
por otra parte, Harada describió una enfermedad que consistía en uveitis
posterior y bilateral severa con desprendimiento retiniano, compromiso variable
del sistema nervioso central y los signos dermatológicos antes mencionados.
Desde 1951, la literatura médica, ha convenido en nombrar a esta enfermedad como
Síndrome de Vogt Koyanagi Harada.
Es una enfermedad poco común en
Europa, y es más frecuente en determinadas poblaciones de Asia, India,
Marruecos, Méjico y Brasil.
Asocia manifestaciones sistémicas: signos
meníngeos tales como cefalea y rigidez de nuca, trastornos de la audición con
hipoacusia (disminución de la sensibilidad auditiva) neurosensorial y
alteraciones dérmicas como alopecia (caída general o parcial del cabello o del
vello corporal) prematura, vitíligo (ausencia de la pigmentación normal en áreas
de la piel), poliosis (decoloración de los cabellos o del vello) circunscrita y
canicie.
Comienza bruscamente con fenómenos meníngeos debidos a una
meningitis aséptica, seguidos de una disminución de la agudeza visual, que puede
llegar hasta la ceguera, y después desprendimiento de retina
De causa no
clara, se han involucrado mecanismos autoinmunes, alérgicos y también ciertas
infecciones virales (citomegalovirus, virus Ebstein Barr)
Se ha
descrito, en estudios poblacionales, una clara asociación con determinados
haplotipos (en inmunología, se refiere a uno o varios genes determinados, que
regulan la expresión de un antígeno sanguíneo o tisular, situado sólo en ese
cromosoma) del sistema HLA (antígenos de compatibilidad de los tejidos): HLA-DR1
y DR4.
Técnicas angiográficas específicas de coroides son de gran
utilidad tanto para el diagnóstico como para el seguimiento de las lesiones
coroideas.
La fibrosis subretiniana aparece como complicación en una
considerable proporción de los pacientes, siendo un factor crucial en el
desarrollo de la ceguera permanente. Puede aparecer en cualquier en cualquier
edad y momento de la evolución y supone un peor pronóstico visual.
Cuando la enfermedad se desarrolla en la edad pediátrica, es decir antes
de los 14 años, sigue un curso más agresivo; las complicaciones oftalmológicas,
de mayor severidad que en la edad adulta, ensombrecen el pronóstico, ya que
conducen a un deterioro rápido de la visión. Se debe pensar en esta enfermedad,
ante una uveítis infantil de causa no filiada, por las implicaciones
terapéuticas aunque, a pesar de un tratamiento adecuado y precoz, el pronóstico
de la alteración visual es peor en las formas infantiles.
El tratamiento
ha de ser precoz e intenso, por lo que un diagnóstico rápido de la enfermedad es
de vital importancia. En general se emplean corticoides sistémicos a dosis
elevadas, aunque en ocasiones también son necesarios tratamientos con
inmunosupresores o incluso en determinados casos se ha de recurrir a la cirugía
oftalmológica, para tratar las complicaciones.
Asociaciones:
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