Jervell y Lange Nielsen, Síndrome de

 

 Sinónimos:

Romano Ward, Síndrome de
Jervell y Lange Nielsen, Síndrome de
QT Prolongado Idiopático, Síndrome de

Descripción en lenguaje coloquial:

El síndrome del QT largo es una enfermedad cardiaca congénita (que está presente desde el nacimiento) y rara, caracterizada por la asociación de QT largo y arritmias ventriculares polimorfas. Asocia un mayor riesgo de síncope (pérdida de la consciencia) recurrente, convulsiones y muerte súbita.

El síndrome del QT largo lleva este nombre debido a su característica distintiva en el electrocardiograma, donde el intervalo QT, (distancia medida desde el principio del complejo QRS hasta el final de la onda T), está prolongado.

Además, con frecuencia, las ondas T tienen una morfología peculiar. Ante determinados estímulos, el latido rítmico del corazón degenera en una taquicardia (latido anormalmente rápido del corazón) polimórfica ventricular, conocida como "torsade de pointes" (torcedura de las puntas), que es la arritmia característica de éste síndrome.

En 1957 Jervell y Lange Nielsen describieron un síndrome hereditario muy raro, con una incidencia de alrededor de 1-6 casos por millón, caracterizado por sordomudez congénita, síncopes de repetición tras esfuerzos o emociones, alta probabilidad de muerte súbita y prolongación del intervalo QT en el ECG.

Posteriormente Romano en 1963 y Ward en 1964, describieron, otro síndrome similar al anterior, pero sin sordomudez.

El síndrome de Romano Ward tiene una incidencia en la población general de aproximadamente 1 caso por cada 10.000 habitantes. No existiendo preferencias de sexo ni étnicas.

En la década de los 80, se identifican los patrones de herencia, distintos para estas dos enfermedades y a partir de entonces en el síndrome del QT largo pueden distinguirse dos formas:

a- Síndrome de Jervell y Lange Nielsen, con presencia de sordomudez y que se transmite de forma autosómica recesiva.

b- Síndrome de Romano Ward, sin sordomudez y que se transmite mediante herencia autosómica dominante.

En muchos casos la anomalía pasa desapercibida, y los portadores (que llevan una sola copia del gen mutado, por lo que no padecen la enfermedad) son identificados durante búsquedas activas entre miembros de una familia; sin embargo, también se han publicado numerosos casos en los que no se detecta historia familiar. Esto ha hecho que recientemente algunos autores propongan la denominación de síndrome de QT largo idiopático para englobar ambas formas.

Alrededor de 1/3 de los pacientes con síndrome QT largo permanecen asintomáticos durante toda su vida y en los 2/3 restantes, las manifestaciones varían significativamente de unos a otros. Algunos sólo refieren palpitaciones y/o mareo. Sin embargo, la manifestación clínica más común del síndrome del QT largo es el síncope de repetición, con una frecuencia muy variable. Puede aparecer a cualquier edad, pero lo más habitual es que comience en la adolescencia. En aquellos casos que sobreviven sin tratamiento se ha podido observar que los síncopes tienden a disminuir con la edad. Los episodios isquémicos cerebrales prolongados pueden causar secuelas neurológicas secundarias.

El incremento de la actividad simpática, esfuerzos físicos, emociones; natación (15%) suele desencadenar el síncope. Están descritos casos, en los que la descarga simpática se ha producido por estímulos auditivos bruscos (8%) como un timbre, un despertador, un teléfono o un detector de humo.

Las crisis sincopales se producen por la disminución transitoria del riego sanguíneo cerebral, causada por una reducción brusca del gasto cardiaco debida a las taquicardia ventriculares paroxísticas, que suelen ser autolimitadas, aunque pueden acabar en fibrilación ventricular (arritmia cardiaca caracterizada por la ausencia completa de impulsos eléctricos ventriculares organizados, que puede ser mortal) y muerte súbita.

El riesgo de muerte súbita es variable y está relacionado con la gravedad de los síncopes, la alteración genética subyacente y la historia familiar; estos pacientes han sufrido, con frecuencia, varias crisis sincopales en los días, semanas, o meses previos. En otras ocasiones el síndrome del QT largo debuta con la muerte súbita.

El diagnóstico del síndrome del QT largo se basa en los criterios emitidos por el Registro norteamericano del síndrome del QT largo, en ausencia de causas adquiridas de QT prolongado, generalmente secundarias a la toma de medicamentos.

Criterios diagnósticos mayores:

1.Prolongación del intervalo QT (QTc >440 ms)

2.Síncope inducido por estrés

3.Historia familiar

Criterios diagnósticos menores:

1.Sordomudez congénita

2.Alternancia eléctrica de la onda T

3.Bradicardia sinusal en niños

4.Alteraciones de la repolarización ventricular

Para el diagnóstico se exigen dos criterios mayores o un criterio mayor y dos menores.

No debe confundirse el síndrome del QT largo hereditario con la epilepsia, aunque en el 10% de los casos la primera manifestación del síndrome es una convulsión generalizada.

El electrocardiograma y el registro Holter (versión portátil de electrocardiograma en uso desde 1961) son las pruebas diagnósticas que ponen de manifiesto la prolongación del intervalo QT. En algunos pacientes el QT alargado puede no ser constante y variar de unos registros a otros, por ello el Holter convencional, con registro de 24 horas, es el método diagnóstico habitualmente utilizado. Cuando los episodios son poco frecuentes, es difícil que la arritmia ocurra durante la realización del registro; para aumentar la probabilidad de encontrar la arritmia, pueden hacerse registros de 48 horas o utilizar dispositivos activados por el paciente durante la fase sintomática, que registran el trazado electrocardiográfico desde momentos antes de la activación hasta algo después de la misma.

La radiografía de tórax y el ecocardiograma, suelen ser normales y se realizan para descartar cardiopatía estructural.

La prueba de esfuerzo en pacientes que presentan síntomas con el ejercicio y las pruebas de provocación, son consideradas pruebas de riesgo, pero pueden ser utilizadas para desencadenar arritmias ventriculares que son potencialmente malignas, Entre estas pruebas se incluyen: la prueba de esfuerzo máximo, la provocación con un estímulo auditivo brusco, la activación simpática refleja mediante el test del frío, la maniobra de Valsalva (espiración forzada realizada con la nariz y la boca cerradas) e incluso, la infusión de catecolaminas.

Como medidas generales los pacientes con síndrome de QT largo deben evitar: esfuerzos físicos importantes, estímulos auditivos intensos y situaciones de estrés. Están contraindicados los fármacos simpaticomiméticos o que prolonguen el QT. Sin tratamiento, la mortalidad de éste síndrome a 10 años, puede situarse alrededor del 50%, mientras que tratado, se estima que se reduce en torno al 5%. Los pacientes asintomáticos, sin historia familiar de muerte súbita ni arritmias ventriculares, no requieren tratamiento.

El tratamiento médico generalmente se comienza con el uso de fármacos betabloqueantes, no simpaticomiméticos, siendo los más utilizados: atenolol, metoprolol, o bisoprolol, también pueden usarse betabloqueantes no cardioselectivos como propranolol o nadolol.

Cuando las arritmias ventriculares no se controlan con estos fármacos, puede asociarse mexiletina. Si a pesar de ello continúan las arritmias ventriculares, se puede llegar a la resección quirúrgica del ganglio estrellado y la cadena simpática cérvico torácica izquierda. Algunos autores recomiendan la implantación de un marcapasos permanente. En caso de arritmias ventriculares severas, refractarias al tratamiento, se aconseja la implantación de un desfibrilador automático.

Se trata de una enfermedad genéticamente compleja, en la que se han identificado diferentes genes y diferentes mutaciones en cada gen; esta gran heterogeneidad genética parece tener implicaciones clínicas y pronósticas.

Las anomalías genéticas más estudiadas en este síndrome se corresponden con mutaciones en genes diferentes que se numeran sucesivamente, a medida que eran descubiertas.

El tipo LQT1 está presente en más del 50% de los casos estudiados y se atribuye al gen denominado KVLQT1, que origina anomalías en el canal del potasio; se localiza en el brazo corto del cromosoma 11 (11p15.5); El tipo LQT2 se debe a una mutación del gen denominado HERG que origina anomalías en el canal del potasio y se localiza en el brazo largo del cromosoma 7 (7q35-36); el tipo LQT3 se debe a mutaciones en el gen denominado SCN5A, que origina anomalías en el canal de sodio, y se localiza en el brazo corto del cromosoma 3 (3p21-24); el tipo LQT4 que origina anomalías en el canal del potasio y se localiza en el brazo largo del cromosoma 4 (4q.25-27); el tipo LQT5 está se debe a mutaciones en el gen KCNE1 que origina anomalías en el canal del potasio y se localiza en el brazo largo del cromosoma 21 (21q22.1-22.2); el tipo LQT6 está asociado al gen MIRP1 que origina anomalías en el canal del potasio y se localiza en el brazo largo del cromosoma 21 (21q22.1-22.2); el tipo JLN1 se atribuye al gen denominado KVLQT1, que origina anomalías en el canal del potasio; se localiza en el brazo corto del cromosoma 11 (11p15.5); el tipo JLN2 se atribuye al gen denominado KCNE1, que origina anomalías en el canal del potasio; se localiza en el brazo largo del cromosoma 21 (21q22.1-22.2).

Asociaciones:

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