Descripción en lenguaje coloquial:
El síndrome de Ehlers Danlos es una genodermatosis (grupo de
dermatosis hereditarias con trastornos metabólicos) rara, que afecta al
metabolismo del colágeno (proteína resistente y fibrosa, que representa un papel
esencial en la unión, la consolidación de las células y proporciona elasticidad
a los tejidos corporales). Más que un síndrome (patrón de múltiples anomalías
que afectan a múltiples áreas del desarrollo y que tienen etiopatogenias, causas
y mecanismos de producción de enfermedad, relacionadas) en sí mismo, es una
entidad clínica compleja integrada por un grupo de trastornos caracterizados por
hiperextensibilidad de la piel, laxitud articular y fragilidad de la piel y de
otros tejidos conectivos (tejido de sostén y unión de otros tejidos y partes del
cuerpo).
La prevalencia (número de casos de una enfermedad en una
población) se estima en 1 por cada 5.000 o 10.000 sujetos vivos; afecta a
hombres y mujeres de todas las razas y grupos étnicos.
Existe una amplia
variabilidad tanto en las manifestaciones clínicas como en el patrón de
herencia, lo que da lugar a numerosas formas de presentación. En la actualidad
se reconocen hasta 11 variantes fenotípicas (fenotipo es el aspecto físico que
aparece como consecuencia de la expresión de un gen) distintas de Ehlers Danlos,
cuya clasificación y nomenclatura están en continua revisión.
El
colágeno o más modernamente los colágenos son una familia de proteínas
relacionadas que comprende al menos 19 proteínas identificadas hasta la fecha.
Se dividen, tradicionalmente, en dos categorías: los colágenos fibrilares, que
adoptan una distribución estriada y son los colágenos I, II, III, V y XI y los
colágenos no fibrilares que no se organizan en fibrillas.
Las cadenas
constituyentes de los 13 colágenos conocidos están codificadas por 30 genes
diferentes, dispersos en el genoma humano. Algunos colágenos se codifican a
partir de diferentes genes. Los colágenos se nombran utilizando números romanos,
según el orden de su descubrimiento.
La primera descripción médica
formal del Ehlers Danlos fue realizada por Tschernogubow, aunque gracias a
Ehlers y a Danlos se conocía la existencia de personas con hiperextensibilidad
cutánea desde principios del siglo XX.
Beighton fue el primero en
clasificar los diferentes tipos de Ehlers Danlos, nombró a la variedad
equimótica (equimosis es una mancha puntiforme de la piel, producida por el paso
de sangre al tejido celular subcutáneo) como Ehlers Danlos de tipo IV y añadió
un quinto tipo que pensaba se encontraba ligado al cromosoma X.
La
clasificación actual del síndrome de Ehlers Danlos, según la clínica y la
genética es la siguiente:
Tipo I o Gravis: Piel hiperextensible con
hematomas, contusiones articulación hipermóvil Se hereda como un rasgo
autosómico dominante.
Tipo II o Mitis: Piel hiperextensible,
Articulación laxa. Se hereda como un rasgo autosómico dominante.
Tipo
III o Hipermóvil: Articulación hipermóvil, luxaciones. Se hereda como un rasgo
autosómico dominante.
Tipo IV o Vascular, por déficit del COL III:
Ruptura arterial, perforación intestinal, fragilidad cutánea. No piel
hiperextensible, no laxitud articular. Se hereda como un rasgo autosómico
dominante y excepcionalmente recesivo.
Tipo V, o ligado al cromosoma X:
Piel hiperextensible.
Tipo VI u Oculo-escoliótica, por déficit de lisil
hidroxilasa: Piel hiperextensible, escoliosis, miopía. Se hereda como un rasgo
autosómico recesivo.
Tipo VII o Artrocalasia múltiple congénita: Piel
hiperextensible, laxitud articular, luxaciones, talla pequeña. Se hereda como un
rasgo autosómico dominante o recesivo.
Tipo VIII o Periodontal:
Cicatrización anormal, enfermedad periodontal (término general para enfermedades
de las encías). Se hereda como un rasgo autosómico dominante.
Tipo IX:
Síndrome Cuerno Occipital
Tipo X, con déficit fibronectina: Piel
hiperextensible. Se cree que se puede heredar como un rasgo autosómico recesivo.
Las manifestaciones clínicas son muy variables pero destacan la
hiperelasticidad cutánea y la presencia de cicatrices en codos y rodillas
secundarias a traumatismos varios, que reflejan la fragilidad cutánea y la
dificultad para granular en los procesos de cicatrización de las heridas.
La cara tiene un aspecto característico, que se denomina facies
acrogérica (con una nariz fina, labios delgados, mejillas delgadas y ojos
prominentes). La piel de las manos y de los pies puede ser extremadamente fina
con aspecto de acrogeria (envejecimiento prematuro).
La hiperlaxitud
articular puede coexistir con erosión de las falanges distales (distal que está
más alejado de un centro tronco o línea media) y con deformidades del tipo de
luxaciones (dislocaciones de articulaciones) y subluxaciones. En los casos más
leves se limita a las pequeñas articulaciones de los dedos.
Las
manifestaciones pleuropulmonares son poco frecuentes pero se han descrito
neumotórax (acumulación de aire en la cavidad pleural) de repetición y también
hemoptisis (expectoración de sangre).
El examen de la piel muestra, por
lo general, un aspecto muy adelgazado, al microscopio las fibras de colágeno
pueden ser muy pequeñas y si se utiliza el microscopio electrónico, se observa
un cuadro característico, las fibrillas de colágeno son pequeñas y los
fibroblastos (células procedentes de las células conjuntivas en vías de
proliferación) dérmicos están empaquetados con un retículo endoplásmico rugoso
(parte de la célula con participación en la fagocitosis y en el metabolismo de
los lípidos) dilatado.
Por su relevancia clínica y la gravedad de sus
complicaciones, se presenta el Ehlers Danlos de tipo IV, que se conoce también
como forma equimótico vascular de Ehlers Danlos o tipo Sack Barabas, ya que fue
Barabas quien lo describió por primera vez. Se trata de una afectación
claramente identificada desde el punto de vista clínico y genético, en la cual
se altera el procolágeno de tipo III, que es importante para la integridad de la
pared de las arterias, el intestino y el útero. Las diferentes mutaciones en el
procolágeno III (COL3Al) alteran las estructuras del colágeno por lo que se
altera la estructura de estos órganos. Cuando las fibrillas son pequeñas, la
piel se vuelve muy fina, sugiriendo la existencia de un papel de esta molécula
en el modelaje de la piel. Se alteran, además, ciertas fases de la
fibrinogénesis (mecanismo de formación de la fibrina) y de la construcción
tisular, por lo que los pacientes están predispuestos a sufrir complicaciones
del tipo de rupturas arteriales o perforaciones de los órganos ricos en colágeno
de tipo III: ruptura espontánea de la aorta y el intestino, del colon sigmoide y
del útero; este tipo de complicaciones son excepcionales o están ausentes en las
otras formas de Ehlers Danlos.
La prevalencia de este tipo de Ehlers
Danlos varía de 1 por 50.000 a 1 por 500.000.nacidos vivos.
Clínicamente
la piel adopta un aspecto casi normal, es muy fina y traslúcida pero poco
hiperelástica y el carácter acrogérico es mínimo, a diferencia de los otros
tipos de síndrome de Ehlers Danlos.
La circulación venosa subcutánea es
muy visible por transparencia a nivel de tórax, abdomen y extremidades. Son muy
frecuentes los hematomas tras contusiones mínimas y el tiempo de cicatrización
es prolongado.
Los hallazgos de la piel en los estudios con microscopía
electrónica no son tan manifiestos como en los restantes tipos. Las células
muestran un almacenaje muy pequeño o nulo de fibrillas de colágeno, de diámetro
variable.
El diagnóstico se sospecha por la existencia de:
manifestaciones clínicas, historia familiar compatible, y demostración del
defecto en el colágeno.
Se han observado como complicaciones vasculares:
hematomas profundos, aneurismas (bolsa formada por la dilatación o rotura de las
paredes de una arteria o vena) arteriales, falsos aneurismas, fístulas
(comunicación anormal entre dos órganos internos o hacia la superficie corporal)
arterio venosas, disecciones y roturas de los vasos. Las rupturas arteriales son
responsables de la mayoría de fallecimientos pues son frecuentes, e
imprevisibles y con una reparación quirúrgica muy difícil debido a la
friabilidad de los tejidos. Tras un traumatismo ligero o de forma espontánea
pueden presentar rotura de las arterias principales; las arterias de las
extremidades, sobre todo en la región poplítea (parte posterior de la rodilla) y
las de la región anal se rompen con bastante frecuencia. Si la lesión arterial
se produce en un espacio cerrado como la cavidad abdominal, lo que ocurre con
cierta frecuencia, por sangrado de las arterias de mediano calibre más que de la
aorta, da lugar a importantes hematomas a veces fatales.
Son raros,
aunque están descritos, los aneurismas disecantes de la aorta; la ruptura
aórtica, puede ser el resultado de un aneurisma preexistente o de una disección
de la pared aórtica y más a menudo, la consecuencia del deterioro de un tejido
congénitamente fino y frágil.
Se debe señalar el riesgo de la práctica
de la arteriografía y señalar el interés potencial de las técnicas ecográficas
en el diagnóstico de estos aneurismas de las arterias abdominales de mediano
calibre.
También pueden presentarse otras complicaciones a nivel del
sistema nervioso central (sistema formado por el encéfalo y la médula espinal)
del tipo de aneurismas disecantes de los vasos cérvico encefálicos, fístulas
carótideas cavernosas de las arterias cervicales y los aneurismas
intracraneales.
El sangrado arterial es más frecuente entre los hombres
jóvenes pudiéndose producir en cualquier localización anatómica, las mujeres
tienden a presentar las roturas vasculares durante el embarazo.
No
existe predisposición familiar por un tipo especial de complicación, pues pueden
presentarse diferentes tipos de trastornos en diferentes miembros de una familia
y en un mismo individuo.
El diagnóstico diferencial es con otras
enfermedades del tejido conectivo (tejido de sostén y unión de otros tejidos y
partes del cuerpo), como el síndrome de Marfan y con la acrogeria de Gottron, si
bien con esta última es discutible, ya que recientemente se cree que la
acrogeria de Gottron es una variante del síndrome de Ehlers Danlos de tipo IV.
Las complicaciones suelen requerir hospitalización y una intervención
quirúrgica urgente.
Se aconseja que los pacientes lleven una
identificación especificando el tipo de enfermedad que sufren, el riesgo de
padecer hemorragias y fundamentalmente el grupo sanguíneo. En estos pacientes se
desaconsejan los ejercicios físicos bruscos. La prevención evitando medicaciones
que puedan interferir la función plaquetaria y el tratamiento sintomático son de
gran importancia. La anticoagulación, si se precisa para el tratamiento de una
trombosis venosa, debe ser estrechamente controlada.
Los afectados por
Ehlers Danlos de tipo IV tienen una vida media disminuida y suelen fallecer
antes de los 40 años.
La enfermedad, por lo general en todas sus
variantes se hereda como un rasgo autosómico dominante; el análisis molecular
han permitido identificar los mecanismos responsables de algunos de los
distintos tipos de síndromes de Ehlers Danlos:
1/ Ehlers Danlos de tipo
IV (mutaciones en el gen del colágeno de tipo III).
2/ Ehlers Danlos de
tipo VI (mutaciones homocigotas y heterozigotas del gen de la lisil
hidroxilasa). En este tipo de Ehlers Danlos tipo IV, de herencia autosómica
recesiva.
3/ Ehlers Danlos de tipo VIIA y VlIB (mutaciones de los genes
del procolágeno de tipo I), y VIIC (déficit de procolágeno N-proteinasa).
4/ Ehlers Danlos de tipo IX (mutaciones en el gen MNK).
Asociaciones:
Asociación Española para el Registro y Estudio de las Malformaciones
Congénitas (ASEREMAC) Domicilio : C/ Facultad de Medicina. Universidad
Complutense Localidad: 28040 Madrid Provincia :
Madrid Teléfonos: 913941587, 913941591 FAX :
913941592
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