Sinónimos:
Hunner, Ulcera de Uretral, Síndrome Trigonitis Hunner,
Placa de Dolor Pélvico, Síndrome del
Descripción en lenguaje coloquial:
La cistitis intersticial es una enfermedad rara de origen
urológico, caracterizada por la presencia de una inflamación crónica de la pared
vesical con miositis (inflamación del tejido muscular) que condiciona una
presión dolorosa de la pared de la vejiga. Se manifiesta como un dolor pelviano
crónico, junto con deseo de micción frecuente, urgente y disuria (dolor al
orinar), en ausencia de infección urinaria.
Afecta sobre todo a mujeres
jóvenes y de mediana edad, aunque los hombres pueden también padecerla, en el
10% de los casos.
La cistitis intersticial es un síndrome heterogéneo,
cuyo diagnóstico generalmente se plantea por exclusión. La causa sigue siendo
desconocida; no obstante, se sospecha un origen neurogénico, junto a una
alteración de la respuesta del sistema inmunológico del organismo frente a
infecciones urinarias previas, que en muchas ocasiones han pasado
desapercibidas.
Las manifestaciones clínicas son similares a las de la
cistitis, son de intensidad variable y el dolor aumenta cuando la vejiga se ha
vaciado o durante la menstruación. El cuadro clínico se caracteriza por dolor
suprapúbico, irradiado a ingle y a suelo pélvico, posiblemente en relación con
la falta de distensión vesical y con la existencia de cicatrices inflamatorias.
Son frecuentes la nicturia (emisión de orina más abundante durante la noche que
durante el día), disuria (emisión dolorosa o difícil de la orina), y ocasional
la hematuria. También pueden presentar incontinencia (falta de control sobre el
vaciado de la vejiga), por contractura vesical progresiva, lo que origina una
reducción de intensidad variable de la capacidad funcional de la vejiga; en los
casos más severos un paciente puede llegar a orinar hasta 60 veces en un día.
Existen dos formas clínicas de cistitis intersticial, según la edad de
comienzo y el tipo de lesión que se produce: la forma clásica y la forma no
ulcerativa. En la forma clásica se producen cicatrices y ulceraciones en la
pared y el techo de la vejiga, por lo que también se ha llamado a esta
enfermedad úlcera de Hunner. La cistitis intersticial no ulcerativa es una forma
de comienzo precoz, en la que los pacientes desarrollan síntomas similares a
edad más temprana, las lesiones de la pared vesical son más leves y no
necesariamente evolucionan a la forma clásica.
Para el diagnóstico de la
enfermedad se exige la triada siguiente:
A/ síntomas irritativos:
polaquiuria (emisión anormalmente frecuente de orina, emitiendo poca cantidad de
orina de cada vez), disuria, nicturia, y dolor suprapúbico, que disminuyen tras
la micción
B/ petequias y hemorragias submucosas y ulceraciones en la
cistoscopia
C/ ausencia de otros procesos patológicos vesicales o
uretrales. Las enfermedades que deben descartarse son: infecciones urinarias o
vaginales, litiasis (formación de cálculos en órganos o conductos huecos del
organismo), inflamación de vejiga producida por radioterapia, cistitis
tuberculosa, cáncer de vejiga, endometriosis, y enfermedades neurológicas.
En algunos casos pueden existir periodos de remisión espontánea de meses
o años de duración, sin explicación o coincidiendo con algún cambio de dieta.
No existe un tratamiento curativo de esta enfermedad. Se deben evitar el
tabaco, las bebidas alcohólicas y alimentos ácidos como son. los cítricos el
tomate, chocolate, especies, y café que pueden contribuir a la inflamación de la
vejiga.
Para aliviar los síntomas de la enfermedad se han utilizado con
diferente grado de eficacia distintos tratamientos: debido a su efecto
analgésico y antiinflamatorio son útiles las instilaciones endovesicales con
dimetil-sulfóxido, así como aspirina e ibuprofeno orales. El tratamiento con
pentosán polisulfato, anticoagulante oral, con escasos efectos adversos, usado
en ciclos de dos meses, obtiene buenos resultados, en el 38% de los casos
tratados, aunque a largo plazo. En algunos pacientes, los antihistamínicos y los
antidepresivos pueden ser efectivos.
En los casos más severos se puede
recurrir a la cirugía convencional o con láser, para la coagulación o resección
transuretral de la úlcera; cuando hay una reducción severa de la capacidad
funcional vesical está indicada la cistoplastia (reconstrucción quirúrgica de la
vejiga) de aumento, e incluso la cistectomía (extirpación quirúrgica total o
parcial de la vejiga); aunque esta opción debe reservarse como último recurso.
Una nueva modalidad terapéutica prometedora, para el control del dolor
pélvico crónico, pero con una experiencia clínica limitada la constituye el TENS
(Estimulación Eléctrica Trascutánea del Nervio).
Asociaciones:
Asociación Balear de Afectados por la Trigonitis y la Cistitis Intersticial
(ABATYCI) Domicilio : c/ Sineu, 2 Adosado C Localidad: 7220
Pina-Mallorca Provincia : Baleares Teléfonos:
971665322 correo-e :abatycipina@hotmail.com WEB :
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