| Sinónimos:
Poliodistrofia Progresiva Infantil Alpers Huttenlocher,
Síndrome de
Descripción en lenguaje coloquial:
La enfermedad de Alpers es una enfermedad rara neurológica y
progresiva que comienza generalmente durante la primera infancia y
excepcionalmente durante la adolescencia.
Los recientes avances en el
conocimiento de la estructura y la función de las mitocondrias (parte de la
célula, responsable de producir la energía), han permitido descubrir que gran
parte de las enfermedades multisistémicas en las que existe afectación del
sistema nervioso central y del hígado se deben a una disfunción mitocondrial
genética o adquirida. Dentro de las hepatopatías mitocondriales primarias, que
son aquellas enfermedades en las cuales la alteración hepática se debe a un
defecto congénito estructural o funcional de la mitocondria, se encuentran el
síndrome de Pearson, el síndrome de encefalomiopatía neurogastrointestinal
mitocondrial, la neuropatía de Navajo y la enfermedad o síndrome de Alpers y su
variante conocida como degeneración neuronal progresiva con afectación hepática
o síndrome de Alpers Huttenlocher.
El cuadro clínico conocido como
enfermedad de Alpers puede no tratarse de una entidad única, y sólo en algunos
casos puede tener una base genética. Puede aparecer una degeneración neuronal
progresiva, secundariamente a convulsiones o episodios de anoxia (disminución de
la cantidad de oxígeno distribuida a los tejidos) cerebral de otras causas, como
una parada cardiorrespiratoria, shock (caída grave de la presión arterial, que
hace peligrar la vida), etc.
Clínicamente este tipo de degeneración
cerebral difusa, se manifiesta por microcefalia (cabeza anormalmente pequeña)
por atrofia (disminución de volumen y peso de un órgano) cerebral, hipotonía
(tono anormalmente disminuido del músculo) progresiva con espasticidad
(contracciones involuntarias persistentes de un músculo), mioclonías
(contracciones musculares bruscas semejantes a las de un choque eléctrico),
ataxia (carencia de la coordinación de movimientos musculares), trastornos de la
visión, retraso del desarrollo, demencia (disminución irreversible de la
facultad mental) y crisis convulsivas refractarias al tratamiento que llevan a
un estatus epiléptico (serie de crisis convulsivas, que sobrevienen
inmediatamente unas detrás de otras, entre la cuales el paciente no recupera la
normalidad, pese al tratamiento). Existe un deterioro progresivo neuromuscular,
con retraso mental, y puede existir enfermedad hepática, que se manifiesta por
hepatomegalia (hígado anormalmente grande) e ictericia (coloración amarilla
anormal de la piel) y fracaso hepático (fallo de la función hepática) severo y
rápidamente progresivo, alrededor de los tres años, que empeora el pronóstico,
acelerando la evolución generalmente fatal.
Las manifestaciones clínicas
pueden exacerbarse o incluso desencadenarse por la presencia de enfermedades
infecciosas, generalmente víricas, o del stress.
Las alteraciones
neurológicas son más severas al nivel de la llamada sustancia gris del cerebro,
por lo que antiguamente esta enfermedad se incluía en el grupo de las
enfermedades desmielinizantes de la sustancia gris.
El diagnóstico
clínico puede apoyarse con los hallazgos del electroencefalograma, los
potenciales evocados visuales, o la resonancia magnética cerebral; si bien el
diagnóstico de confirmación, es anatomopatológico, mediante biopsia cerebral y
hepática.
Microscópicamente existe una importante pérdida neuronal
difusa, cambios espongiformes (con forma que recuerda a la esponja) y
astrocitosis (proliferación de astrocitos, un tipo de células del sistema
nervioso), que puede afectar todas las regiones, pero sobre todo a la región
denominada calcarina.
El hígado presenta una marcada atrofia con
fibrosis (proliferación del tejido conectivo fibroso), esteatosis (infiltración
grasa del tejido), inflamación, proliferación de los conductos biliares y a
menudo cirrosis (fibrosis, proliferación del tejido conectivo fibroso,
hepática).
El tratamiento de las crisis convulsivas debe hacerse con
anticonvulsivantes preferentemente del tipo vigabatrina.
La etiología
(estudio de las causas de las enfermedades) de la enfermedad sigue siendo motivo
de discusión, si bien parece tratarse de una enfermedad mitocondrial, y no
parece existir alteración de los peroxisomas (son partes de la célula
responsables del acortamiento de ácidos grasos de cadena muy larga, con el fin
de que la mitocondria pueda metabolizarlos completamente y de la oxidación de la
cadena lateral del colesterol, necesaria para la síntesis de ácidos biliares),
otros autores la relacionan con los virus lentos causantes de encefalopatía
(término general para enfermedad del encéfalo) del tipo del Creutzfeldt Jakob,
debido a que las lesiones anatomopatológicas cerebrales son superponibles.
El pronóstico de la enfermedad es malo, generalmente los enfermos no
sobreviven a la infancia, aunque existen casos descritos excepcionales, que han
sobrepasado los diez años e incluso han superado la adolescencia.
En
ocasiones la enfermedad afecta a varios miembros dentro de la misma familia. En
estos casos el patrón de herencia no está claramente definido, pero parece ser
autosómico recesivo.
Asociaciones:
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